Mi hijo no se deja: ¿citas de adaptación o anestesia general?
- Publicado el 15 de Marzo de 2025
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- ANESTESIA GENERAL
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Cuando un niño tiene varias caries sin tratar y no colabora en el dentista, muchas familias se enfrentan a una duda muy difícil: ¿seguimos con citas de adaptación o recurrimos a la anestesia general? En Mis Primeros Dientes, clínica dental infantil en Ourense, creemos que no existe una respuesta única -pero sí existe una pregunta que merece hacerse siempre: ¿hemos agotado antes el potencial de construir confianza?
«Mi hijo llora muchísimo en el dentista.»
«No abre la boca.»
«No se deja mirar.»
«Nos han dicho que necesita anestesia general.»
Son situaciones que generan mucha angustia en las familias. Y es completamente normal.
Cuando un niño tiene varias caries y además no colabora, es fácil sentir que el tiempo corre en vuestra contra y que la anestesia general parece la única solución posible.
Sin embargo, antes de tomar una decisión tan importante, merece la pena comprender qué puede conseguir realmente una anestesia general… y qué cosas no puede hacer.
La anestesia general arregla dientes, pero no enseña a colaborar
La anestesia general es una herramienta médica extraordinaria. Permite realizar tratamientos dentales complejos de forma segura en determinadas situaciones.
Pero hay algo importante que debemos entender:
La anestesia general trata los dientes. No trata el miedo.
No trata la relación del niño con la consulta dental.
No enseña habilidades de colaboración.
Cuando el niño despierta, las caries pueden estar tratadas. Pero el niño sigue siendo el mismo. Y las revisiones futuras seguirán siendo necesarias.
La caries es una enfermedad crónica
La caries no es únicamente un agujero que se empasta y desaparece. La caries es una enfermedad crónica relacionada con:
La microbiota oral.
Los hábitos alimentarios.
La higiene oral.
La respiración.
La calidad de la saliva.
Los hábitos familiares.
Por eso, aunque se restauren todos los dientes bajo anestesia general, si no cambian las causas que originaron el problema, pueden aparecer nuevas lesiones en el futuro.
La anestesia general puede solucionar el daño existente. Pero no estabiliza por sí sola la enfermedad.
¿Significa eso que estamos en contra de la anestesia general?
No. En absoluto. Existen situaciones donde puede ser la mejor opción:
Dolor intenso.
Infecciones repetidas.
Grandes necesidades de tratamiento.
Niños con determinadas condiciones médicas.
Casos donde el sufrimiento del niño supera claramente el beneficio de intentar otras alternativas.
La anestesia general tiene su lugar dentro de la odontopediatría moderna. Lo que creemos es que no siempre debe ser la primera opción.
El poder de las citas de desensibilización
Los niños no nacen colaborando en el dentista. Aprenden. Igual que aprenden a ir al colegio, a cortarse el pelo o a ponerse unas gafas.
La colaboración es una habilidad que se desarrolla. Por eso muchas veces proponemos un proceso gradual de adaptación dental.
¿Qué hacemos en una cita de desensibilización?
A veces no hacemos ningún tratamiento. Y eso también es trabajar. El objetivo puede ser simplemente:
Entrar en la consulta.
Sentarse en el sillón.
Contar dientes.
Jugar con el espejo.
Aprender cómo funciona la aspiración.
Encender una luz.
Ganar confianza.
Cada pequeño paso construye seguridad. Y la seguridad genera colaboración.
El llanto no significa fracaso
Uno de los mayores mitos en odontopediatría es pensar que un niño que llora está siendo traumatizado. Especialmente entre los 0 y los 4 años, el llanto forma parte habitual de la exploración.
Muchos niños lloran porque:
Están cansados.
Tienen miedo a lo desconocido.
No comprenden lo que ocurre.
Necesitan expresar emociones.
Y aun así pueden estar aprendiendo que están seguros.
La clave no es evitar cualquier emoción. La clave es acompañarla de forma respetuosa.
Lo que hemos aprendido después de muchos años trabajando con niños
Hemos visto niños que inicialmente no permitían ni abrir la boca. Niños que gritaban al entrar por la puerta. Niños que habían sido derivados directamente para anestesia general.
Y hemos visto cómo muchos de ellos, con tiempo, paciencia y acompañamiento, han terminado entrando solos a consulta, realizando tratamientos complejos y despidiéndose con una sonrisa.
No ocurre siempre. Pero ocurre mucho más de lo que imaginamos.
El valor de construir confianza
La confianza no solo sirve para hacer un empaste. Sirve para toda la vida. Un niño que aprende que el dentista es un lugar seguro tiene más probabilidades de:
Acudir a revisiones periódicas.
Cuidar mejor su salud oral.
Evitar problemas mayores en el futuro.
Vivir los tratamientos con menos ansiedad dental.
Ese aprendizaje puede acompañarle durante décadas.
Nuestra filosofía en Mis Primeros Dientes
Creemos que cada niño merece ser valorado de forma individual. No todos necesitan anestesia general. No todos necesitan desensibilización. No existe una única respuesta correcta.
Pero siempre que las circunstancias clínicas lo permitan, intentamos construir primero una relación de confianza. Porque detrás de cada tratamiento hay una persona.
La anestesia general puede reparar dientes en unas horas.
La confianza puede cambiar la relación de un niño con su salud oral para toda la vida.
Ponte en contacto con nosotros para obtener más información sobre nuestros protocolos dentales para niños, en el teléfono 988 063 554 o a través del email info @ clinicamisprimerosdientes.com y agenda tu cita. Ven a nuestra clínica dental en Ourense y descubre cómo podemos ayudarte a mantener esa sonrisa que siempre has deseado. ¡Tu boca te lo agradecerá!
Sobre el Autor
Alba Freire
Odontopediatra
Alba Freire es odontóloga especializada en odontopediatría, con un Máster Oficial en Odontopediatría, Pacientes con Necesidades Especiales y Ortodoncia. Su vocación por la salud bucodental infantil la llevó a profundizar en lactancia materna, alimentación y caries de primera infancia, áreas en las que ha investigado y colaborado con asociaciones especializadas. Es miembro de la Sociedad Española de Odontopediatría y escribe desde la convicción de que los más pequeños merecen la mejor atención posible.
