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¿Por qué se desajustan los aparatos de ortopedia funcional? Y por qué, en muchos casos, es una buena señal

  • Publicado el 22 de Junio de 2025
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  • ORTOPEDIA Y RESPIRACIÓN
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¿Por qué se desajustan los aparatos de ortopedia funcional? Y por qué, en muchos casos, es una buena señal

Una de las preguntas más frecuentes que recibimos durante los tratamientos de ortopedia funcional es: «Doctora, el aparato ya no encaja igual que hace unas semanas. ¿Está roto?» La respuesta suele sorprender a las familias. En Mis Primeros Dientes, clínica dental infantil en Ourense, te explicamos por qué el desajuste no solo es normal, sino que muchas veces significa que el tratamiento está funcionando.

La ortopedia funcional no busca sujetar los dientes

Cuando pensamos en ortodoncia, solemos imaginar aparatos que empujan dientes para colocarlos en una posición concreta. La ortopedia funcional tiene una filosofía diferente. Su objetivo principal no es mover dientes, sino influir sobre las funciones que guían el crecimiento facial:

  • La respiración.

  • La posición de la lengua.

  • La masticación.

  • La deglución.

  • El equilibrio muscular de la boca y la cara.

Por eso los aparatos funcionales trabajan de una manera mucho más dinámica. Si el tratamiento está consiguiendo cambios funcionales y estructurales, es esperable que el aparato necesite adaptaciones periódicas.

¿Por qué el aparato empieza a «bailar»?

Existen varios motivos, todos ellos señales positivas:

● Porque los maxilares están creciendo

Uno de los objetivos del tratamiento es precisamente favorecer cambios en el desarrollo de las bases óseas. Cuando esto ocurre, el aparato deja de adaptarse exactamente igual. No significa que haya empeorado. Significa que la boca ya no es la misma.

● Porque están cambiando los dientes

Los dientes erupcionan, cambian de posición, aparecen nuevos espacios y se pierden dientes temporales. Todo ello modifica el ajuste del aparato.

● Porque está cambiando la musculatura

Los músculos de la lengua, labios y mejillas también participan en el tratamiento. A medida que estos tejidos aprenden nuevos patrones funcionales, las fuerzas que actúan sobre el aparato cambian.

Mi hijo no para de jugar con el aparato

Otra situación muy habitual es que el niño lo mueva con la lengua, lo empuje, haga pequeños clics o lo coloque y recoloque continuamente. Aunque puede resultar desesperante, en muchos casos esto forma parte del proceso de adaptación neurológica.

La importancia de la propiocepción

La boca es una de las zonas con mayor sensibilidad de todo el cuerpo. Cuando introducimos un aparato funcional, el cerebro recibe una enorme cantidad de información nueva. Durante las primeras semanas muchos niños exploran el aparato constantemente porque están aprendiendo dónde está y cómo relacionarse con él. Es un proceso similar al que ocurre cuando alguien lleva gafas por primera vez o estrena una plantilla ortopédica.

No queremos inmovilizar la musculatura

En ortopedia funcional buscamos precisamente que los músculos trabajen. Queremos que la lengua encuentre nuevas posiciones, que la masticación se reorganice, que los labios mejoren su tono y que el sistema nervioso genere nuevos patrones motores. Por eso el aparato no está diseñado para convertirse en una estructura rígida e inmóvil. Necesitamos que exista interacción entre el aparato, la musculatura y el cerebro.

¿Cuándo debemos revisarlo?

Aunque cierto grado de movilidad es normal, conviene contactar con la clínica si:

  • ⚠  El aparato provoca dolor persistente.

  • ⚠  Aparecen heridas importantes.

  • ⚠  Se rompe alguna parte.

  • ⚠  El niño no consigue mantenerlo colocado.

  • ⚠  Se cae constantemente al hablar o tragar.

  • ⚠  Ha habido una pérdida dental reciente.

Las revisiones son parte del tratamiento

En ortopedia funcional las revisiones no sirven únicamente para «mirar cómo va». Son momentos clave para adaptar el aparato a los cambios de crecimiento, evaluar la función respiratoria, revisar la posición lingual, valorar la evolución muscular e introducir nuevos estímulos cuando son necesarios.

Un aparato vivo para una boca que está creciendo.

Los aparatos funcionales acompañan un organismo en crecimiento. No son una férula rígida diseñada para mantener todo inmóvil. Son herramientas que buscan estimular cambios en un sistema dinámico formado por huesos, músculos, nervios y funciones. Por eso, cuando el aparato necesita adaptaciones, muchas veces es simplemente la señal de que el niño está creciendo y que su boca está respondiendo al tratamiento. Y precisamente eso es lo que buscamos.

 

Si tienes dudas sobre el ajuste o la evolución del aparato de ortopedia funcional de tu hijo, no esperes a la próxima revisión, consultánoslo. Llámanos al 988 063 554, escríbenos por WhatsApp al 679 592 274 o a través del email info @ clinicamisprimerosdientes.com y agenda tu cita. Ven a nuestra clínica dental en Ourense y descubre cómo podemos ayudarte. ¡Tu boca te lo agradecerá!

 


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Sobre el Autor

Alba Freire

Alba Freire

Odontopediatra

Alba Freire es odontóloga especializada en odontopediatría, con un Máster Oficial en Odontopediatría, Pacientes con Necesidades Especiales y Ortodoncia. Su vocación por la salud bucodental infantil la llevó a profundizar en lactancia materna, alimentación y caries de primera infancia, áreas en las que ha investigado y colaborado con asociaciones especializadas. Es miembro de la Sociedad Española de Odontopediatría y escribe desde la convicción de que los más pequeños merecen la mejor atención posible.

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